Unos 5.000 médicos de toda España se han manifestado este sábado en Madrid, según datos de la Delegación de Gobierno, en contra del borrador del Estatuto Marco del personal estatutario del Sistema Nacional de Salud que ha elaborado el Ministerio de Sanidad. Tanto sus colegios y sindicatos profesionales, como los estudiantes de Medicina, rechazan uno de los objetivos que se había propuesto la ministra Mónica García: actualizar las condiciones de trabajo de los sanitarios en un nuevo documento, el anterior tiene más de 20 años de antigüedad. Sin embargo, una marea de batas blancas se ha parado frente a su ministerio al grito de “No es vocación, es explotación”.En la protesta, donde también se ha escuchado “Mónica García, no tienes empatía”, convocada por la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) y el Sindicato Médico Andaluz (SMA) ―en un inicio para el 22 de marzo, pero que fue aplazada por las lluvias―, el presidente del CESM, Miguel Lázaro, ha expresado su razón para salir a las calles: “Estamos aquí para darle un mensaje a la ministra, queremos negociar con ella. Hicimos una convocatoria de huelga y eso le obliga a que negocie con nosotros. No nos ha llamado”. Además, ha pedido un estatuto marco específico para la profesión médica que resuelva lo que él considera el principal problema actual: la falta de médicos. “Hagamos uno que sirva para captar y fidelizar médicos”, ha expresado.Con una pancarta de al menos dos metros, pintada a mano, con dibujos y demandas como la reducción de la jornada laboral, Cristina Soto Sarrión (49 años), jefa del servicio de radiología del hospital Arnau de Vilanova de Valencia, ha caminado con los demás compañeros desde la plaza de las Cortes (donde ha comenzado la manifestación a las 12.00) hasta el ministerio de Sanidad.Los MIR salen a las calles este sábado para protestar contra el borrador del estatuto marco que prepara el Ministerio de Sanidad.César Vallejo RodríguezReclama que las horas de guardia sean reducidas, pagadas como horas extra y computadas para la jubilación. “Llevo dos décadas trabajando, haciendo cinco guardias al mes. Eso significa que al año realizo más de 2.600 horas, cuando el resto hace 1.589. Pero estas no nos cuentan, solo nos cuentan las 1.589″, ha indicado. No quiere hacer “guardias de 24 horas porque son un estrés”. Dice que no duerme ni concilia su vida familiar.Junto a Soto han llegado los médicos MIR del mismo hospital, chavales de entre 24 y 26 años que realizan la etapa formativa de la residencia. Han salido de Valencia o Murcia a las 6.00 con la intención de llegar a Madrid a tiempo para manifestarse. Ernesto de Julián (26 años) es uno de ellos: “Necesitamos mejores condiciones como médicos para compaginar nuestra vida profesional con la vida personal. Nuestras guardias no cotizan y yo quiero tener un futuro con mis hijos y mi familia, no solo ser médico, que lo elegí porque me gusta, no por esclavitud”.De Julián ha explicado que las “guardias maratonianas” no solo afectan a los médicos, sino también a los pacientes. “Empezamos un día a las 8.00 y acabamos a la misma hora del día siguiente. Después de 20 horas trabajadas, no podemos dar la misma asistencia que después de cuatro”, ha expresado tras asegurar que el paciente que llega a las 3.00 recibe una peor atención que el que llega a las 9.00, cuando el turno acaba de empezar.Las guardias y las largas jornadas han sido uno de los puntos más sonados durante la mañana de este sábado, cánticos y carteles reclamaban lo mismo: “Guardia trabajada, guardia cotizada”. Estas horas que reclaman los médicos abarcan un máximo de 24 horas cada una y las jornadas laborales semanales pueden ser de 48 horas (con guardias incluidas), como mucho.“Llevo 24 horas trabajando, ¿te anestesio?”, rezaba una pancarta. Los médicos piden hacer 35 horas, de lunes a viernes, y que las guardias sean voluntarias, se paguen como horas extra y computen para la jubilación. Sanidad propone rebajar las guardias a 17 horas, defiende las 48 horas como máximo y rechaza el carácter opcional de las guardias.Las críticas del sector médico al nuevo borrador son varias, incluyen también la adecuada clasificación profesional, una remuneración adecuada y la oposición a la propuesta de vetar a los jefes de servicio de la pública ante la posibilidad de trabajar en la privada, entre otros. Piden un estatuto propio que se diferencie de los demás profesionales sanitarios como los enfermeros o los técnicos auxiliares. Consideran que las características de su trabajo, las responsabilidades que tienen y los años de estudio que llevan a las espaldas son muy diferentes.Miguel Lázaro, quien también es presidente del sindicato médico de las Islas Baleares, ha explicado que los doctores tienen “una singularidad que se basa en su formación continua, curva de aprendizaje, alta cualificación y máxima responsabilidad, pero condiciones laborales penosas”. Por eso, ha pedido la reclasificación profesional: “Queremos un grupo A1 plus, como recogen los estatutos de jueces y fiscales, eso conllevaría una vinculación retributiva. No somos iguales que las otras categorías a nivel laboral”.Por otro lado, el documento de Sanidad busca impedir que los jefes de servicio de la pública puedan trabajar también en las clínicas privadas, pues implica un conflicto de intereses, según el ministerio. Sin embargo, las asociaciones médicas indican todo lo contrario, que la restricción evitará que los profesionales más prestigiosos trabajen para la sanidad pública, pues muchos priorizarán trabajar en la privada si solo tienen una elección.Además, el borrador apunta que una vez terminada la formación MIR, los profesionales tengan exclusividad en la sanidad pública por cinco años. Algo que desde el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM) han rechazado totalmente. Clara Giraldez (21 años), quien ha llegado de Sevilla para la manifestación junto a otros 20 compañeros de cuarto año de Medicina, rechaza completamente esto. Ha explicado que “en la pública normalmente no se gana suficiente dinero”. Considera que se necesita complementar el salario en la privada.El final de la manifestación ha tenido lugar frente al ministerio de Sanidad donde los médicos han cantado “Mónica vete ya, Mónica vete ya”. Los portavoces del CESM han leído un manifiesto donde han advertido de que este estatuto marco ha sido “la gota que ha colmado el vaso”, un empeoramiento progresivo de las condiciones laborales para los médicos. Desde el Minsiterio de Sanidad rechazan un documento específico para ellos. “El nuevo estatuto será de todos y cada uno de los profesionales, nadie es más que nadie”, dijo la ministra García durante una rueda de prensa esta semana.

5.000 médicos salen a la calle contra Sanidad: “Después de 20 horas, no podemos dar la misma asistencia” | Sociedad
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